Testimonio II: «Desde que nos encontramos, no se concibe un día sin ver su sonrisa y sentir sus abrazos”.
Por el octavo aniversario de AdopColombia, seguimos conociendo el testimonio de ocho familias, quienes nos han contado cómo ha cambiado sus vidas desde que tienen a sus hijos, y para quienes la adopción ha sido la mejor experiencia de sus vidas, aunque el proceso haya sido una carrera de fondo que, al final, ha tenido una extraordinaria recompensa.

la adopción ha sido la mejor experiencia de sus vidas, aunque el proceso haya sido una carrera de fondo que, al final, ha tenido una extraordinaria recompensa.

En este segundo testimonio de vida, conoceremos la historia de Cristina y Tomás, y de su hijo Yoiner.

“Desde que nos encontramos, no se concibe un día sin ver su sonrisa y sentir sus abrazos”
Con esta frase, Cristina y Tomás nos han comentado cómo la llegada de su pequeño Yoiner ha supuesto un reto y un camino, donde su hijo les ha enseñado más de lo imaginado. “Su inmensurable fuerza y valentía nos ha ayudado ver las cosas de otro modo y a encontrar siempre una solución. El reto de educar a un niño en todas sus etapas, no es tarea sencilla. Nadie te prepara para criar, y menos a un niño con espíritu activo de quien desconoces mucho de su historia. Cada reto los hemos superado con cariño con paciencia, consultando a otras familias, recibiendo toda la ayuda que podíamos, equivocándonos y aprendiendo. La experiencia de ser padres de Yoi, no la cambiaríamos por nada en el mundo”, explican.
Su inmensurable fuerza y valentía nos ha ayudado ver las cosas de otro modo y a encontrar siempre una solución
Para ellos, un hijo adoptado es tan deseado y esperado como un hijo biológico. “La espera y el proceso de adopción que finalmente nos lleva a tenerlo entre los brazos, es como si se gestara. Cuando llega el encuentro y ves a tu pequeño, es el amor de la vida, y sientes como si siempre hubiéramos estado juntos. Desde entonces, no se concibe un día sin ver su sonrisa y sentir sus abrazos”.
Añaden, a manera comparativa, cómo en un proceso adoptivo, la presentación continua de documentos y papeles y todas las visitas a las gestiones al inicio es, para esta familia, “como si se tratase de acudir a los controles médicos en un embarazo” en la que cada entrega de papeles “es como ver a tu hijo en una ecografía”.
Cuando llega el encuentro y ves a tu pequeño, es el amor de la vida, y sientes como si siempre hubiéramos estado juntos. Desde entonces, no se concibe un día sin ver su sonrisa y sentir sus abrazos
Coinciden también en que la selección de Colombia como país para adoptar a su hijo, fue por el conocimiento del cuidado y el detalle que profesan las instituciones colombianas a los niños del sistema de protección, sumado a sus raíces colombianas y al arraigo cultural que siente por el país caribeño.
Esta familia ha pertenecido a la asociación desde el inicio de su proceso. “Viajar a Colombia de la mano AdopColombia fue fundamental. Al ser la primera adopción, no teníamos los conocimientos que la Asociación y sus contactos en Colombia poseen por su experiencia. Sus consejos nos dieron la tranquilidad en cada paso del viaje”, finalizan.

Por Nora Vergara Rodgers – Periodista colaboradora
27 de mayo, 2021

