Ocho historias de vida y esperanza de la mano de AdopColombia (VII)

Testimonio VII: “La mochila de nuestros príncipes está ahí y termina pesando”.
Por el octavo aniversario de AdopColombia, seguimos conociendo el testimonio de ocho familias, quienes nos han contado cómo ha cambiado sus vidas desde que tienen a sus hijos, y para quienes la adopción ha sido la mejor experiencia de sus vidas, aunque el proceso haya sido una carrera de fondo que, al final, ha tenido una extraordinaria recompensa.

la adopción ha sido la mejor experiencia de sus vidas, aunque el proceso haya sido una carrera de fondo que, al final, ha tenido una extraordinaria recompensa.

En este septimo testimonio de vida, conoceremos la historia de una madre monoparental y su hijo adoptivo.

“La mochila de nuestros príncipes está ahí y termina pesando”

Si tomar la decisión de adoptar en pareja y la llegada del futuro hijo o hija es un cambio importante en la vida, aún lo es más cuando se decide empezar este camino en solitario. Tal es el caso de una madre monoparental, para quien la compañía de su hijo, hoy en día un adolescente le ha cambiado su vida “una barbaridad”.

Mi hijo y yo llevamos juntos 12 años y 4 meses. Llegó a mi vida y yo a la suya cuando él tenía 7 añitos. Soy soltera y he vivido mucho tiempo sola. Y cuando mi niño llegó, los cambios fueron muchos. Desde las prioridades en mi vida, hasta la convivencia. Porque suena extraño, pero la convivencia es difícil. No era un bebé. Era un señor chiquito que andaba por casa, obligándote a modificar costumbres y espacios.”, afirma.

Ha visto crecer a su hijo, y no deja de mencionar los retos que se han presentado en todas las etapas de su desarrollo y que han ido superando con ayuda institucional y amor. “Desde rabietas incontenibles por la mínima frustración, cuando era pequeño, hasta conductas disruptivas al empezar la pubertad y adolescencia. El amor que nos damos, nos ha ayudado. Ha sido duro. Y ahora, que tiene 20 años, seguimos luchando, con más tranquilidad, por conseguir que supere ciertos dolores antiguos”.

Ha visto crecer a su hijo, y no deja de mencionar los retos que se han presentado en todas las etapas de su desarrollo y que han ido superando con ayuda institucional y amor.

Confiesa que su hijo pasa por una etapa difícil debido a la carencia de afectos tempranos, que, como madre, le ayuda a superar día a día y que hoy por hoy necesita tanto afecto físico y seguridad como cuando era pequeño. No obstante, a pesar de todos los altibajos emocionales que ha tenido que superar, asegura que la adopción de su hijo es lo mejor que le ha pasado en la vida, y que todas las etapas por las que ha pasado han permitido que vaya creciendo y superándose.

Confiesa que su hijo pasa por una etapa difícil debido a la carencia de afectos tempranos, que, como madre, le ayuda a superar día a día y que hoy por hoy necesita tanto afecto físico y seguridad como cuando era pequeño

“Nuestros niños llegan con ciertas habilidades (cuando son mayorcitos) que de repente pierden. Y comienzan a actuar como si fueran más bebés. Lo necesitan. Choca, pero hay que dejarlos. Mi niño era muy independiente en cuanto a sus hábitos de limpieza, por ejemplo, y comenzó a demandar ayuda para ducharse, para arreglarse. Yo agradezco que llegara a mi vida. Y a todo el que me dice que hice una buena obra le contesto que eso no es así. He formado una familia. La mochila de nuestros príncipes está ahí y termina pesando. Estar atentos es lo mejor que podemos hacer”, subraya.
Esta madre empezó el proceso de adopción antes de que se fundara AdopColombia y a pesar de no pertenecer hoy día a la misma, nos ha expresado sus sentimientos y dado su extraordinario testimonio como familia monoparental porque, como afirman ella y todas las familias, “pertenecer a un grupo de personas en tu misma búsqueda, ayuda mucho”.

“pertenecer a un grupo de personas en tu misma búsqueda, ayuda mucho”


Por Nora Vergara Rodgers – Periodista colaboradora
2 de julio, 2021